Si algo ha dejado de experiencia la globalización es que menos no es más si no todo lo contrario: más es más. Aquí el tamaño importa y mucho. China podría seguir amurallada del resto del mundo inmersa en un ostracismo económico, comercial y de inversiones bajo el argumento de que ser el país más poblado del mundo -1 mil 369 millones de seres humanos- le bastaría para tener suficientes consumidores para vivir cerrado milenariamente abstraído del resto.

Estados Unidos con la filosofía Trump pretende hacerlo con casi 300 millones de habitantes pero el multilateralismo y los acuerdos comerciales van reconfigurando potentes bloques, pangeas económicas y de inversión: simplemente la UE suma entre todos sus miembros a más de 500 millones de personas potenciales consumidores presentes y futuros.

De acuerdo con la Comisión Europea a la fecha la UE tiene signados diversos tratados de libre comercio con: Argelia, América Central, Chile, Colombia-Ecuador-Perú; Egipto, Jordania, Líbano, México, Marruecos, Sudáfrica, Túnez, Palestina, Georgia, Moldavia, Balcanes occidentales y Ucrania.

E incluye numerosos nexos y lazos con otros países para facilitar el acceso de derechos a los mercados europeos y viceversa así como de trato preferencial.

Pero ahora quieren más y más, como el adolescente rebelde al yugo familiar, así la UE está dispuesta a desafiar a Trump con su viraje de política comercial e internacional.

De esta forma a la revisión del tratado con México “para mejorarlo”, se suma la reciente ratificación (el 5 de julio) por parte del Europarlamento al Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación de la UE con Cuba; el texto en revisión desde 2016 y aprobado por los europarlamentarios pondrá fin a veinte años de enfriamiento con la isla castrista.

Cuba es el único país de América Latina y el Caribe con el que la UE no tenía ningún acuerdo, es la primera piedra angular para un futuro libre comercio una vez que sean cumplidas las prerrogativas de democracia y respeto de derechos humanos en la nación caribeña.

Mientras Trump pretende otra vez aislarla, la UE lanza el mensaje de que hará todo lo contrario; lo mismo con México “para favorecer que reduzca la dependencia de más del 80% de su sector exportador e importador con la Unión Americana”; inclusive hasta aceleraron la firma del CETA con Canadá aprobado en febrero pasado.

 

A COLACIÓN

Y en esta inusitada carrera contra reloj, en los previos de la reunión del G20 en Hamburgo, el jueves 6 de julio en Bruselas Shinzo Abe, primer ministro de Japón ratificó el acuerdo de libre comercio de su país con la UE en presencia de Jean Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea y de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo.

Queda la ratificación del mismo por parte del Europarlamento, el mandatario Trump quizá no tenga ni idea de la significativa dimensión –un revulsivo- de la naturaleza de su reposicionamiento global; Japón y la UE estaban entrampados en las discusiones de su acuerdo de libre comercio desde 2013.

¿Dificultades para la UE? Sí las hay, ya no es nada más la recalcitrante posición en pro de proteger a sus agricultores y ganaderos, su añeja política de subsidios a las actividades primarias de la producción y la defensa con uñas y dientes de sus marcas nacionales, también está el Brexit y que el Parlamento Europeo carece de la última y gran palabra.

Es decir, la modernización del acuerdo comercial con México, el de cooperación con Cuba, el CETA con Canadá y la suscripción del propio con Japón pasará a las manos de los legisladores de todos los países miembros de la UE.

Más complicado es que cada una de dichas negociaciones ha sido efectuada en nombre de 28 países considerando todavía a Reino Unido que ya dijo que se va pero sigue estando en sus tripas, porque continúa figurando en la estructura legal y jurídica. Para cuando la ruptura sea consumada (2019 o 2021) habrá entonces que reactualizar los tratados, acuerdos, asociaciones con base a 27 países miembros.

¿Implicaciones para el país azteca? Sin Gran Bretaña en el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México (TLCUEM) habrá que fortalecer un acuerdo binacional comercial con los británicos para no perder las ventajas arancelarias y de trato de inversiones; Reino Unido es el sexto socio comercial de México.

Desde la puesta en vigor del TLCUEM en el verano de 2000, según la Secretaría de Economía, “el intercambio comercial entre México y Reino Unido aumentó 142 por ciento”.

 

@claudialunapale

*Puedes opinar en http://claudialunapalencia.blogspot.com.es economista y escritora, experta en periodismo económico, geoeconomía y análisis internacional

COMPARTIR

DEJAR COMENTARIO

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre