«Menin aeide, thea, Peleiadeo Achileos. / Canta, oh Diosa, la cólera del Pélida Aquiles». La cólera, la ira, el enojo es el origen de todos los actos del Pélida Aquiles, semidios hijo del rey Peleo y de la ninfa marítima Tetis. ‘Menin’, la ira, la cólera, el impulso homicida que mueve a Aquiles a exterminar al otro, a vestir su armadura, a correr con pies ligeros a la velocidad del rayo y penetrar, con su cruenta espada, los pechos temerosos de sus semejantes.

“La Ilíada” es un poema épico, una epopeya griega compuesta por Homero en el año 750 a. C. cuyo tema es la cólera de Aquiles. La historia sucede en las costas de Troya,  donde los aqueos (los griegos) se han instalado para tomar la ciudad amurallada; no ha sido una guerra sencilla, han pasado diez años desde que las tropas aqueas encallaron en las playas de lo que hoy es Turquía y la desesperación, el aburrimiento y una mortal peste asola a los compañeros del Pélida. El líder de los invasores griegos es Agamenón, quien por un acto de soberbia y tiranía se ha apropiado del tesoro de Aquiles, una mujer llamada Briseida; tal arrebato es el motivo de la ira del semidios.

Además de “La Ilíada”, Homero compuso otro poema épico llamado “La Odisea”, en el que se narra el regreso de Odiseo (Ulises) a su reino en Ítaca. Odiseo pasó diez años peleando para conquistar Troya, y tardaría una década más para regresar a su casa, la cual encontrará amenazada por los pretendientes que quieren convertirse en reyes mediante la obtención de la mano de Penélope, soberana de Ítaca. Los primeros versos de este poema dicen: «Habla, Musa, de aquel hombre astuto que erró largo tiempo después de destruir el alcázar sagrado de Troya».

Ulises, como se le conoce en el mundo latino a Odiseo, destaca por una cualidad que los griegos llaman ‘metis’ y que traduciríamos como ‘astucia’ o ‘inteligencia’. Él es hábil con las armas, domina como Aquiles la lanza, la espada y el escudo, sin embargo, es el arco su mejor extensión corporal para aniquilar a sus enemigos. No hay soldado humano que se le iguale, y si bien su paso por “La Ilíada” es casi inadvertido, en “La Odisea” será el personaje principal que no sólo cautivará los oídos del auditorio de su tiempo, sino aún de siglos posteriores y del nuestro.

La palabra ‘Ilíada’ viene del griego ‘Ilión’, que era el nombre que los helenos le daban a esa ciudad, Troya se construyó por el rey Tros; en cambio, ‘Odisea’ se desprende de ‘Odiseo’ que significa ‘aquel que es hijo del odio’, pues la mitología considera que el rey Sísifo, su padre, se dio a conocer por ser avaro y homicida, hechos que se castigaron obligándolo a subir una piedra a la cima de una montaña, la cual rueda cuesta abajo, eternamente, cuando está por llegar a la cumbre.

“La Ilíada” y “La Odisea” se consideran los primeros poemas épicos de Occidente, a partir de éstos surgen todas las demás expresiones literarias que conocemos hoy en día. Comprender que nuestra civilización occidental está cimentada en la ira de Aquiles y el odio de Ulises nos deja entender la violencia de todos los días. Nuestra cultura occidental lleva en su esencia la semilla del crimen, y nuestra mexicanidad la ha absorbido y nutrido con la expresión del pueblo mexica, cuya sangre del sílex sobre la piedra del sacrificio llega, hoy en día, a los pies de ese Sísifo que encarnamos y que sueña con llegar a la cima sin que la roca de sus errores vuelva a rodar hacia el abismo.

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