Sin apartarse del género en el que el público lo identifica como cantautor, Jaime Flores desea hacer algo en tono de huapango, dados sus orígenes hidalguenses. Por ahora viene promocionando “Desde mi corazón”, álbum en el que repasa éxitos que ha hecho con otros compañeros de la escena musical y algunos inéditos.

En una entrevista con Síntesis, Jaime recordó los años en que habitó esta ciudad como estudiante de Odontología, sin imaginar qué más tarde descubriría que su pasión era otra. Explicó que “Desde mi corazón”, disponible ya de manera digital y en breve en físico, está integrado por diez temas.

“Es un disco muy padre y muy esperado. Resulta que integro canciones que grabe algunos amigos, por ejemplo con Raúl Ornelas, Qué bendición y Un minuto, que él ha hecho éxito. Con Carlos Carreira hice muchas otras, incluso grabé un disco, pero hay una en especial que se llama Juré y con Lazcano Malo hicimos El hombre de hojalata y bueno, yo traté de hacer mis versiones”.

También incluyó canciones que tenía guardadas en el cajón y se habían quedado ahí por mucho tiempo, dando un resultado muy romántico, con un sonido diferente al de los dos materiales discográficos anteriores, “El bar de los suspiros” y “Para ser feliz”. El nuevo álbum lo presentará el 2 de marzo en Puebla en la Peña Escondida de Cholula.

“Desde mi corazón” fue cantado en vivo por primera vez en el Lunario del Auditorio Nacional en diciembre de 2017. “Tuve la fortuna de presentarme dos veces en el Lunario, cosa que no es tan sencilla, no es fácil llenar un lugar tan íntimo y la respuesta de la gente en taquilla fue muy buena y en el concierto fue todavía mejor”.

Jaime Flores ha sido un compositor que siempre habla de amor y al paso de los años este sentimiento, define, sólo ha cambiado de cara, de forma de expresarse, “pero la música siempre ha sido un recurso básico para demostrarlo y gracias a eso los chavos se identifican. A lo mejor ahora se enamoran por WhatsApp, por Facebook, pero siempre hay una canción a la que recurren para mandar, dedicar y compartir”.

Esa es la fortuna que tienen los cantautores románticos, los que vienen de aquella época en que todavía se llevaban serenatas, pues el romance no tiene caducidad y a la música de ellos, los enamorados, sin importar la generación, recurren en momentos estratégicos de su vida.

Con más de dos décadas de trayectoria, Jaime Flores también ha sido inspiración para nuevas generaciones de cantautores, algo que considera un orgullo pero también una responsabilidad, “cuando alguien te toma como ejemplo no te permite eso tener tantos errores, tienes que ser cuidadoso en lo que haces, como lo haces, cómo lo dices. Al igual que ellos nosotros empezamos también muy chavitos”.

Por ejemplo, “Qué lastima”, una de las “primeras buenas canciones” de Jaime, la compuso a los 21 años, estado aquí en Puebla, antes había hecho muchos intentos, pero no encontraba el modo adecuados de decir las cosas y no es que ahora le salga tan fácilmente, sólo que ya no se permite así mismo tantos errores.

Algo que tiene en mente hacer Jaime Flores, quien al lado de Raúl Ornela y Luis Carlos Monroy creó el grupo Tres de Copas, es un disco de huapangos, “yo soy de la huasteca hidalguense, la música que nos representa es el son huasteco, los huapangos y quiero darme ese gusto, combinado con todo esto que hago que es romántico, sin más afán que cantarlo, lo aprendía con mis hermanos, mi papá y los grandes compositores de mi tierra”.

De hecho, un huapango que compuso con Ornelas y Monroy, antes de formalizar Tres de Copas, les fue grabado el 1997 por Pandora, “Ya me dijeron”, después ha seguido componiendo en ese género, para muestra “Esta vida” que interpreta el colombiano Jorge Celedón al ritmo de vallenato y se ha hecho mundialmente famosa.

“Los cantautores y compositores tenemos el derecho de componer un poco en los géneros que se te antoje o por lo menos lo que puedas hacer. Aunque sí hay algo que es más tu sello personal. Me gusta mucho por ejemplo el folclore Centro y Sudamerica, son cosas que te van influenciando”, lo que nunca haría, concluye, “son corridos que alaben a la gente que hace cosas malas, ni hablar mal de la mujer”.

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