Personificado en Horacio Villalobos, Dios viene a Puebla para mostrar a través de “Un acto de Dios”, los nuevos mandamientos y para ver si la humanidad ahora si entiende qué es lo que quiere el supremo de ella, compartió el actor durante una entrevista, descartando que sea una puesta en escena sacrílega o que le falte el respeto a los religiosos.

Para Horacio Villalobos ha sido un honor que el autor de la obra, David Javerbaum, le haya concedido los derechos, después de una ardua labor. “Un acto de Dios” es un evento, “pero también es Dios en escena, es una acción divina”, que fue traducida al español y tropicalizada a la idiosincrasia mexicana, por el mismo Horacio y Pilar Boliver.

“Dios baja a la tierra, está en escena, en un teatro para hablar -en este caso- con los poblanos y darles a conocer los nuevos diez mandamientos, porque los primeros han servido para nada. Han servido para manipular, odiar, ser misóginos, homófonos, para ser horrendos, estos diez mandamiento son más contemporáneos, son mucho más Millennials”.

En escena lo acompañarán los arcángeles Gabriel y Miguel, y uno de ellos estará con el micrófono, permitiendo que el público le pregunte a Dios, la oportunidad que tanta gente quiere, “todos los días hablamos con Dios, le pedimos: ay Dios mío, por favor que llegue mi paquete a tiempo, que se cure de cáncer… pues ahora tendrán la oportunidad de hablar con Dios”.

Es resumen, dice Horacio, es una comedia divina porque tiene que ver con asuntos celestiales y que en Broadway fue un éxito rotundo, después en otros lugares del mundo y ahora en México gracias a que “yo audicioné, pelee y obtuve los derechos”, del montaje que sirve de pretexto para hablar de la política mexicana, religión, doble moral, preferencias sexuales y hasta del mundo del espectáculo.

También “habla de historia, de porque los españoles nos conquistaron… y entonces esto es el pretexto perfecto para hablar de los mexicanos y para hablar de qué esperamos de Dios, porque queremos que Dios nos resuelva todo y Dios no está dispuesto ya a eso, ya está harto de que le pidan de todo y que además, no hagamos nada”

La gente al final, asegura, acaba emocionadísima y es que “Un acto de Dios” en su idioma original (inglés), es buena, pero adaptada al español, es espectacular, al apegarse a la realidad del mexicano.

“Un acto de Dios”, insistió, en ningún momento se mete con temas delicados de las religiones judeocristianas, va más allá al exponer una visión -en el imaginario cultural- de Dios y lo que Dios percibe de los seres humanos.

“Al final acaba siendo profundamente humana”, concluyó Horacio, quien después de girar por los lugares del país que lo han pedido, regresa en octubre a la Ciudad de México a temporada, pero ahora en el teatro Royal Pedregal.

En Puebla las funciones son el 9 de mayo en el teatro del Complejo Cultural Universitario (CCU) a las 19:30 y 21:0 horas, con localidades de 300, 500 y 600 pesos, de venta en taquillas y por superboletos.com.

 

 

 

 

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