Ludwika Paleta y Hernán Mendoza ofrecieron una presentación de la puesta en escena “Réquiem”, donde ella encarnó a una dura fiscal de Texas que logra pena de muerte para un asesino y él a un sacerdote que clama por la Ley de Dios, motivo que llevó a ambos personajes a un enfrentamiento sobre lo terrenal y lo divino, en medio de subjetividades.

Sin más escenografía que un sillón, una mesa de centro, un par de sillas y otros artículos como una cafetera, una sombrilla y la bandera de Estados Unidos, ambos actores dieron cátedra de actuación alrededor de la obra de Reynolds Robledo, bajo la dirección de Enrique Singer. Primero se presenta Ludwika como Emma Solís sosteniendo una llamada.

Al otro lado del teléfono está el padre de su hijo, quien le pide que resuelva una situación con su hijo adolescente de 16 años, que ha sido suspendido por un mes en el colegio. Sin embargo, para ella es un día crucial en su carrera, ya que ha logrado un controversial veredicto para un asesino, pero no se trata de un caso común y corriente, ya que este asesino tiene sólo nueve años, es un niño que mató a cinco compañeros.

Aquí es donde entra el padre Michael Banks, que ha sido llamado para escuchar la que podría ser la última confesión de este asesino y es en una sala de espera donde el debate sobre lo justo y lo injusto empieza, sobre si es correcto castigar con la muerte a este niño, sobre los mandatos de Dios contra las leyes que hace el hombre, donde la vida personal de cada personaje tiene injerencia sobre el controversial caso. Al final la ovación fue de pie para ambos talentos.

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