Particularmente el poder Legislativo federal está siendo fuente de dolores de cabeza para Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Resulta que el 13 de diciembre se conoció que se había cometido un pequeño error de “captura mecanográfica” en la iniciativa de reforma educativa enviada por el ejecutivo en el que se les pasó dejar la palabra “autonomía” a las universidades públicas.

Pero tristemente –yo no creo que haya sido un error, como asegura López Obrador- en la propuesta de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) se le redujo 6% el presupuesto a la UNAM.

La respuesta de la máxima casa de estudios de la nación no se hizo esperar. Llegó y fuerte.

Como llegaron también exigencias de otras instituciones públicas y rectores que exigieron modificar el presupuesto que quita recursos al Conacyt y por ende lastima a los investigadores científicos de este país inscritos en esta institución. Vimos la trifulca generada en la cámara de Diputados ayer ante la negativa de la oposición a aprobar el PEF.

Es dramático que si el presidente de México quiere realmente apoyar a la educación opte por dar millonarios recursos a las universidades Benito Juárez argumentando que la educación es para todos.

La calidad académica y la eficiencia terminal de las universidades cuesta años construirlas. No puede pensarse en que las incipientes y poco rigurosas universidades BJ puedan sustituir el impacto de macro universidades públicas que por cientos de años han abonado a la formación académica y a la investigación científica de este país.

Ahí tenemos la pésima universidad de la Ciudad de México, creada por López Obrador. O sea, como impulsor de universidades ha sido muy malo.

Es patético ver cómo responde la mayoría de Morena a esta crisis que enfrenta su presidente. La cuarta transformación está dejando mucho qué desear, sobre todo después de otros errores como el de Ricardo Monreal que causó pérdidas millonarias a los bancos y empresas por su anuncio de reducir las comisiones bancarias.

Otro error de cálculo el cancelar el proyecto del aeropuerto de Texcoco sin un plan financiero detrás, además de la burla que significó la “consulta” ciudadana que validó su cancelación.

Son errores que suman, que se acumulan y le significan piedras en el camino a la transformación que AMLO vende todos los días.

Otro error de AMLO es realizar sus conferencias de prensa matutinas: si algo desgasta a un gobierno –y pregúntenle a Peña Nieto si no me creen- es la sobre exposición mediática del titular del Ejecutivo.

Cuando era jefe de gobierno del DF las conferencias de prensa matutinas fueron una fresca novedad y le valieron hacer crecer su popularidad, aumentar su nivel de conocimiento fuera de la capital del país.

Pero hoy el mandatario no necesita convencer a nadie. No necesita elevar su posicionamiento. AMLO no necesita encarar a diario las preguntas incisivas de los medios.

Entre otras razones porque su gabinete vive feliz en la comodidad de su hogar mientras el líder se exhibe y se come sus palabras.

Miren la nota de La Jornada: AMLO “Dijo que es una decisión ‘ya, tomada, (para) salir al paso, si no, están esperando a que nos equivoquemos o se cometa cualquier error y hay que enmendarlo pronto, ya, si no se va a convertir en tema (entre) los que están a disgusto por la decisión que tomamos de cancelar la reforma educativa, van a querer agarrar eso de bandera, entonces es mejor aclararlo’.”

Es decir, el presidente tuvo que hacer suyo el error y cargar con los negativos que generó, en vez de que fueran los legisladores o el propio Esteban Moctezuma. Por casos como éste afirmo que es un grave error que el presidente salga a dar conferencia de prensa diariamente, además del desgaste físico y emocional que implica.

Es tiempo de enmendar la plana. Es tiempo de dejar de pensar en los AMLOvers y pensar en los mexicanos. Dejar de usar un mensaje populista de campaña y construir un país de consenso, con un gobierno eficaz. Es tiempo de dejar de cometer errores, señor presidente.

Desde los corrillos:

Otro error gravísimo de AMLO es gobernar con el hígado: al recortarle a Puebla 4 mil 400 millones de pesos en el PEF el presidente “castiga” al gobierno de Puebla que según él llegó con fraude, delito que su partido no pudo comprobar.

Andrés Manuel castiga incluso a los millones de poblanos que votaron por él. Ese es otro error ¿no creen?

Otro error fue anunciar que invitó a Miguel Barbosa al gabinete sin haberlo amarrado con él, pues prácticamente le rechazó la invitación al presidente.

En fin. Allá ellos. Gracias y nos leemos el viernes.

Twitter: @erickbecerra1 y facebook: @erickbecerramx

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