Parece que en el partidazo (el PRI) están tomando muy en serio que la próxima elección es una oportunidad para ellos.

Por lo pronto, este día, Guillermo Deloya Cobián, presentará su libro El imperio de los mismos, extinción o re-evolución.

El lanzamiento ocurrirá en Casa Barroca a las 17:30 horas, y se acompañará de Antonio Hernández y Genis y Humberto Aguilar Viveros como comentaristas.

La tesis del libro como su título elocuentemente refleja, es un último grito de autocrítica y sobre todo que ve al futuro inmediato y de mediano plazo al que fue el partido del siglo pasado.

La presentación es convocada por el Grupo Renovación del PRI, donde confluyen priistas que están viendo esta oportunidad electoral como un puente a la sobrevivencia política, luego de ocho años desastrosos en el estado y después del descalabro que significó perder la presidencia de la República en medio de una desprestigiada gestión de Enrique Peña Nieto.

Para el PRI esta llamada es como la última llamada a misa. Irá quien quiera y no habrá mañana.

El PRI en Puebla ha mantenido liderazgos copulares y de café porque las bases perdieron cohesión, los distritales murieron, se fueron o cambiaron de bando, y los jóvenes son la fuente más vigorosa de activistas vía Lorenzo Rivera Nava.

Para que el PRI reviva en las elecciones del 2 de junio próximo en Puebla debe ocurrir un milagro. Claro, si creen en ellos.

Pero lo que sí debe ocurrir es una reflexión que lleve a la acción.

De poco les servirá reconocer que el gobierno de Peña Nieto no supo comunicar.

Que el gobierno de Peña Nieto no pudo aprovechar políticamente que fue quizá uno de los más transparentes o que alcanzó la estabilidad económica pese al mediocre crecimiento del PIB (mejor que el promedio de la región, por cierto).

De nada les servirá decir que el morenovallismo les arrebató lo que en Puebla se había convertido en el voto verde duro del tricolor como ejemplo nacional, y que después se arrojó por la tubería del huachicol.

Lo que el PRI debe hacer –si es que realmente quiere se competitivo– es refundar y ver hacia delante, dejar viejas prácticas de la simulación y comprar banderas socialmente creíbles.

Difícil pensar que pueda reponerse de su peor momento de la historia si no comienzan a hacer algo diferente, que cautive a las masas y regrese la esperanza en sus principios.

Hoy, que la fuerza de Andrés Manuel López Obrador luce imparable y que Morena parece invencible, no hay forma de enfrentarlos con medianas posibilidades si no se transforman como lo han hecho en el pasado.

Y no sé si de aquí a marzo les dé tiempo.

Gracias y nos leemos el viernes.

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