Im Jahr 2019 wird der 250. Geburtstag von Alexander von Humboldt gefeiert. Dieser wichtiger Mann prägte nicht nur die deutsche Wissenschaft zusammen mit seinem Bruder Wilhelm, sondern seine Arbeit überschritt die Grenzen bis nach Lateinamerika. Heutzutage gibt es in Mexiko mehrere Statuen von Humboldt, es gibt Schulen, die seinen Namen tragen, Straßen und sogar ein Dorf im Bundesstaat Oaxaca. Aber was hat Humboldt getan, um in Mexiko so viel Ansehen zu gewinnen?

Erstens ist es notwendig, sich im historischen Kontext zu lokalisieren. Humboldt wurde im Jahr 1769 im sogenannten “Jahrhundert der Lichter” geboren, einer Zeit, in der Wissenschaft einen nie zuvor gesehenen Glanz erreichten. Europa erlebte einen beispiellosen Aufstieg, und seine Bürger begannen, sich für die Welt um sie herum zu interessieren. Als Konsequenz sind die Erforscher – und ihre Bücher – in der Gesellschaft sehr populär geworden.

Humboldt, der aus einer wohlhabenden preußischen Familie stammte und eine echte wissenschaftliche Neugier hatte, unternahm im Jahre 1799 zusammen mit dem ebenfalls Forscher Aimé Bonpland eine Reise nach Südamerika.

Im Jahr 1803 traf Alexander von Humboldt im Hafen von Acapulco ein. Zu diesem Zeitpunkt war sein Ruhm so groß, dass er bereits von Viceroy Jóse de Iturrigaray mit Spannung erwartet wurde. Nach seiner Ankunft in der Hauptstadt ermächtigte Iturrigaray Humboldt, die Dokumente des Königreichs zu überprüfen, was für einen Nicht-Spanier undenkbar war. Humboldt hatte also die Möglichkeit, die vor 10 Jahren gemachten Volkszählungen zu überprüfen und die Bevölkerung des Königreichs in 1803 zu berechnen. Er schätzte das auf sechs Millionen Menschen.

Alexander hatte auch eine Faszination für die Naturwissenschaften und hatte während seiner Reise vom Boom des Bergbaus in Mexiko gehört. So besuchte er das Kollegium für Bergbaus, wo er sich über das dort gewonnene Wissen und die Anerkennung seiner wissenschaftlichen Qualität wunderte.

Als Experte für Geographie und Botanik und als leidenschaftlichen Entdecker kletterte Humboldt in Michoacán auf den Vulkan Jorullo. Dank der Notizen des Barons wurde dieser Vulkan sogar der bekannteste in Europa. Obwohl Humboldt das Popocátepetl und das Iztaccíhuatl nicht besteigen konnte, nutzte er seine Werkzeuge und innovativen Methoden, um ihre Höhe zu messen.

Die interessanteste Sache, die Humboldt während seines Aufenthaltes in Mexiko tat, war jedoch zweifellos seine Zusammenarbeit in Bezug auf den Aztec-Kalender (oder Piedra del Sol). Aufgrund seiner früheren Erfahrungen mit ägyptischen Hieroglyphen, Humboldt studierte die Symbolik des Steins und half den neuen spanischen Wissenschaftlern, ihn zu entschlüsseln. Der Baron machte auch die wichtigste Kartografie von Neuspanien ihrer Zeit.

Zurück in Preußen offenbarte Humboldt in seinem politischen Essay über das Königreich Neuspanien (1811) die durch das Kastensystem verursachten Reibungen, die sozioökonomische Ungleichheit und die schlechte Regierungsführung der spanischen Eroberer. Dies waren Faktoren, die für die Entwicklung des Unabhängigkeitskrieges entscheidend waren.

Humboldt erhielt 1827 die mexikanische Staatsbürgerschaft und wurde 1859 von Präsident Juarez zum Benemérito de la Patria erklärt. Man kann sagen, dass Alexander von Humboldt Mexiko buchstäblich auf die Karte gesetzt hat. Seine wichtigen Entdeckungen und Beiträge waren die Basis, die Mexiko in der Welt gezeight wurde, was ihn zu einem großen Botschafter unseres Landes macht.

“Wenn nur ein Ort der Welt ‘Paradies’ genannt werden könnte, müsste das Mexiko sein.” Alexander von Humboldt.

 

                    ¿Cuál es la importancia de Alexander von Humboldt para México?

En el 2019 se llevará a cabo la celebración del 250 aniversario del nacimiento del Barón Alexander von Humboldt. Este importante personaje no sólo marcó la ciencia alemana junto con su hermano Wilhelm, sino que su labor trascendió fronteras hasta llegar a América Latina. En el país existen varias estatuas de Humboldt, hay escuelas que llevan su nombre, calles e incluso un pueblo en el estado de Oaxaca. Pero, ¿qué hizo Humboldt para ganarse tal prestigio en México?

Primero es necesario ubicarse en el contexto histórico. Humboldt nació en el año de 1769, en el denominado “Siglo de las Luces”, una época en la que la ciencia y las humanidades alcanzaron un esplendor nunca antes visto. Europa experimentó un ascenso sin precedentes y sus ciudadanos comenzaron a interesarse en el mundo que los rodeaba, por lo que los exploradores – y los libros que producían – se volvieron muy populares entre la sociedad.

Humboldt, siendo de una familia prusiana acomodada y teniendo una genuina curiosidad científica, emprendió un viaje hacia Sudamérica en el año de 1799, en compañía del también explorador Aimé Bonpland.

En el año de 1803, Alexander von Humboldt llegó al puerto de Acapulco, en la Nueva España. Para entonces, su fama era tal que ya era esperado con ansias por parte del virrey Jóse de Iturrigaray. A su llegada a la capital, de Iturrigaray autorizó a Humboldt la revisión de documentos del reino, algo impensable para un no-hispano, por lo que Alexander von Humboldt tuvo la oportunidad de revisar los censos realizados 10 años atrás y calcular la población del reino en 1803, que estimó en seis millones de personas.

Humboldt también tenía una fascinación por las ciencias naturales y, a lo largo de su viaje, había escuchado a hablar sobre el auge de la minería en México. Así, visitó el Colegio de Minería, en donde quedó asombrado por los conocimientos que ahí se generaban, reconocimiento la calidad científica del mismo.

Como experto en geografía y botánica, y en su calidad de explorador empedernido, Humboldt escaló el volcán Jorullo, en Michoacán. Incluso, gracias a las anotaciones del Barón, este volcán llegó a ser el más conocido en Europa. A pesar de que Humboldt no pudo escalar el Popocátepetl y el Iztaccíhuatl, sí logró medir su altura gracias a sus herramientas y sus innovadores métodos.

Pero sin duda, lo más interesante que Humboldt realizó durante su estancia en México fue su colaboración con respecto al Calendario Azteca (o Piedra del Sol), el cual había sido descubierto en 1790. Debido a su previa experiencia con jeroglíficos de otras civilizaciones, especialmente la egipcia, Humboldt estudió la simbología de la Piedra y ayudó a los científicos novohispanos a descifrarla. Asimismo, el Barón realizó la cartografía de la Nueva España más importante del momento.

De regreso en Prusia, Humboldt reveló en su Ensayo Política sobre el Reino de la Nueva España (1811) las fricciones causadas por el sistema de castas, la desigualdad socioeconómica y la mala gobernabilidad de los conquistadores, factores que fueron clave en el desarrollo de Guerra de Independencia.

Humboldt recibió la nacionalidad mexicana en 1827 y fue declarado Benemérito de la Patria por el presidente Juárez en 1859. Puede decirse que Alexander von Humboldt puso a México, literalmente, en el mapa. Sus importantes descubrimientos y aportaciones fueron la base que dio a conocer a México en el mundo, convirtiéndolo en un gran embajador de nuestra tierra.

Si sólo se pudiera llamar ‘paraíso’ a un solo lugar del mundo, ese tendría que ser México” Alexander von Humboldt.

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