Tehuacán. A través de la danza se puede “cargar” de energía el cuerpo y hallar la salud física y mental, afirmaron representantes de Grupo de Danza Prehispánica Azteca “Océlotl”, originario de Capoluca Ixtaczoquitlán, Veracruz.

De visita por esta ciudad, Flavio Cepahua Ocotlame, Francisco Ismael de la Cruz y Jorge de la Cruz, coincidieron en que para ellos la danza es algo muy especial, asimismo, sostuvieron que hay gente que así ha curado sus enfermedades.

Cepahua Ocotlame refirió que fue Trinidad Tocohuac, ya fallecido, el fundador de la agrupación, misma que está integrada por diez elementos, quienes heredaron estos conocimientos ancestrales que les han dado la oportunidad de pisar varios escenarios no sólo de México sino también de otros países, entre ellos, Francia.

El entrevistado dijo sentirse orgulloso de representar a la cultura prehispánica, explicó que cada traje que portan tiene un significado, en su caso encarna a un guerrero jaguar, que en náhuatl se conoce como océlotl, y consta de un maxtla que implica la fertilidad del hombre, un penacho o copilli con plumaje de faisán, de gallo de pelea y de guacamaya y cada pluma simboliza un resplandor del sol.

Ismael de la Cruz señaló que cada miembro del grupo representa al personaje con el que más se identifica, en su caso, hace quince años que personifica a Quetzalcóatl, conocido como la serpiente emplumada y su traje es de piel, además, se maquilla de azul para que su apariencia sea más cercana a la de los dioses Huitzilopochtli, Tezcatlipoca y Mictlantecuhtli

Para nosotros la cultura es digna de todo nuestro amor y respeto, esto fue lo que nos inyectó nuestro fundador y maestro, por eso, le echamos muchas ganas, lo que buscamos es que las tradiciones no se pierdan”, agregó.

Por su parte, Jorge de la Cruz , quien representa a un guerrero cazador, mencionó que se inició en la danza a los doce años, actualmente tiene 27 años de edad. “La primera vez que vi la danza, me atrajo, me agradaron los pasos y las posiciones, todo me gustó, el toque del huehuétl y el del caracol, el olor a incienso del sahumerio, es algo que te jala a hacer esto”, citó.

La danza prehispánica tiene muchos simbolismos, “cada danza es una ofrenda a los dioses o a los elementos naturales como el agua, la lluvia, el viento, el fuego, el sol y al maíz”, coincidieron.

Señalaron que son dos horas, previas a una actuación, las que se llevan en preparar sus vestuarios y penachos, “el tiempo es considerable porque los elementos que utilizamos son muy delicados, además tienen un precio algo costoso y por eso debemos cuidarlos”.

Aparte de danzar, también se saben maquillar, ya que sale muy caro pagarle a alguien más; hay quienes cobran hasta mil pesos por maquillar para una actuación por persona. Abundaron que los vestuarios y penachos que portan son pesados, van de cuatro hasta los diez kilogramos y son elaborados por ellos mismos.

Más sobre la danza

Para los aztecas el balance y contacto con su entorno era muy importante. Tenían la creencia que el canto y la danza los mantenían en armonía con el movimiento en el mundo y así estar en balance con el universo.

En la época prehispánica, al canto y la danza se le denominó “In Cuicatl InXochitl ” (el canto y la flor), porque era una forma de ofrenda que permitía estar en contacto con las deidades que se manifestaban en la naturaleza.

A la danza se le consideró como una forma de concentración en movimiento, con lo cual al ofrendar y pedir podían canalizar su fuerza al logro de objetivos.

A la danza ritual se le denominó macehualiztli (merecimiento) y a la danza popular se le llamó netotiliztli. Cada movimiento en la coreografía tiene un significado específico. Las sentadillas y movimientos serpentinos representan la fertilidad; los pasos asentados en el suelo la tierra y la siembra; las vueltas, el aire y el espíritu, los pasos avanzados y retrocedidos, el fuego y los pasos zigzagueantes, el agua. Siempre se encontrará relación a los cuatro elementos: agua, fuego, viento, tierra.

Ese número es prevalente en la cultura mexica ya que también representa las cuatro direcciones: norte, sur, este, oeste, entre otras interpretaciones, siendo de vital importancia el uso de dos instrumentos de percusión: el huéhuetl y el teponaztle.

La danza forma parte importante de la rica cultura prehispánica. Los pueblos prehispánicos por medio de las danzas manifestaban su agradecimiento a la naturaleza. La danza es un conjunto de movimientos del cuerpo, cabeza, manos y pies. En la danza se toman en cuenta los cuatro elementos de la naturaleza. En la danza se ofrece y se pide.

El atuendo azteca masculino y femenino que varía de acuerdo al papel de los danzantes, se conforma de los siguientes elementos: maxtla (taparrabos) símbolo de fertilidad y virilidad; tilma (capa) símbolo de alta jerarquía o nobleza; copilli (penacho) símbolo del sol, de una deidad, de alta jerarquía y conocimiento; copilliquetzalli (corona preciosa o emplumada), xicolli (chaleco) símbolo de ritualidad, chimalli (escudo) símbolo del sol y de guerra espiritual en la danza; coxcapetlatl (pectoral); brazaletes, colcehuas (rodilleras), maitemecas (muñequeras ) símbolo de las insignias aztecas, huitl (plumas) símbolo de la espiritualidad y conocimiento y rayos solares, originalmente de colibrí, águila, faisán, guacamaya y quetzal; coyollis o ayoyotls (huesos de fraile ó cascabeles) símbolo de protección, huipil, quechquemitl, cuetle y cotontle (prendas femeninas) según su diseño indica la jerarquía de quien lo porta, dibujos, grecas y pintura, simbolizan deidades, elementos de la naturaleza y rangos jerárquicos.

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