Así es amigo lector, hoy es viernes 29 de marzo de 2019, la fecha marcada en el calendario desde hace dos años atrás en la que Reino Unido y la Unión Europea pactaron su fecha de salida (a las 11 de la noche), la activación del Brexit, la ruptura definitiva.

Ya llegamos a la fecha… sin Brexit, con el gobierno de Theresa May enredado en un laberinto sin salida; ella inclusive ha ofrecido hasta su propia cabeza a cambio de que los Comunes voten el acuerdo pactado con Bruselas desde hace unos meses. Hoy lo intentara de nuevo.

La columna de hoy no la dedicaremos al Brexit, la dedicaremos a abordar el setenta aniversario de la OTAN, un cumpleaños que será celebrado el próximo 4 de abril en Washington.

Se trata de una fecha significativa, igualmente simbólica, en tiempos nuevamente de desequilibrio para la paz mundial atenazada por una serie de factores: la vuelta al rearme nuclear, la utilización de la inteligencia artificial tanto en artillería y logística para el ejército del siglo XXI; el terrorismo de células y de lobos solitarios; la nueva Guerra Fría 2.0 con acuerdos que han dejado de ser respetados, Estados Unidos y Rusia abandonaron el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por sus siglas en inglés); y por último, la creciente intromisión de hackers en los sistemas de defensa junto con el ciberespionaje.

La OTAN llega a su festejo con una reedición de asuntos espinosos confrontada además con Estados Unidos y la retórica del reproche del presidente Donald Trump a favor de que “Europa pague más por su propia defensa” porque Estados Unidos ya se cansó de aportar “por ellos y encima defenderlos”.

Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza y en el cargo hasta septiembre de 2022, recién presentó el informe de actividades del año pasado que incluye un incremento del gasto militar de la OTAN del 2.32% del PIB en 2017 al 2.36% del PIB doce meses después.

La nación norteamericana sigue siendo la que más gasta en defensa como porcentaje del PIB pasó del 3.34% al 3.39% el año pasado y salvo Reino Unido, Estonia, Grecia, Letonia, Lituania y Polonia los demás países miembros de la OTAN no superan el 2% del gasto en defensa como porcentaje del PIB.

En dinero contante y sonante, el organismo gastó en defensa el año pasado 987 mil 508 millones de dólares, unos 70 mil 433 millones de dólares más. Estados Unidos es el país que más aporta a su defensa con 684 mil 360 millones de dólares.

La OTAN fue creada el 4 de abril de 1949, precisamente en el corazón de Washington, fruto de un esfuerzo colectivo por crear una defensa en común tras finalizar la Segunda Guerra Mundial y quedar el mundo dividido entre el bloque capitalista y el bloque comunista.

En ese mundo bipolar, Europa que vivió en sus carnes la guerra y el resultado entre vencedores y vencidos, al quedar escindida en dos bandos: el occidental y el oriental bajo la potestad de la URSS vio con preocupación el creciente peso y la presencia soviética en su territorio temerosa de que, en cualquier momento, el Kremlin decidiese traspasar las líneas más allá de Alemania del Este.

Fue así como a iniciativa de Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y el Reino Unido se firmó el Tratado de Bruselas con la finalidad de formar una alianza militar denominada Unión Europea Occidental.

Teniendo Estados Unidos la bomba nuclear y con la URSS en vías de obtenerla (la consiguió en 1949) los europeos firmantes de la Unión decidieron acercarse a su aliado norteamericano en búsqueda de un acuerdo marco de protección militar mutua.

A COLACIÓN

El fin de la bipolaridad y el cese de la Guerra Fría abrieron las puertas hacia otro orden geopolítico, geoeconómico y geoestratégico en el que Estados Unidos reinó solo en la última década del siglo XX hasta que la mañana tibia del 11 de septiembre de 2001, el terrorismo puso los ojos del mundo en la dramática realidad.

La única vez que la OTAN ha activado su protocolo de defensa para dar la cara por uno de sus aliados aconteció como resultado de los atentados terroristas acaecidos en territorio estadounidense.

El 12 de septiembre de dicho año, la OTAN instrumentó su artículo 5 que establece “que un ataque armado contra uno o más aliados será considerado como un ataque contra todos ellos”. El objetivo fue cazar a Osama Bin Laden, junto con varios miembros de Al Qaeda, escondidos en la difícil orografía de Afganistán.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

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