En el marco de la celebración del Día del Maestro, merece la pena hacer una reflexión sobre los resultados que ha tenido el sistema educativo vigente en nuestro país, mismos que se deberían ver reflejados en la manera de ser y actuar de la niñez y juventud de nuestro país.

Ahora que el flujo de información a través de las redes sociales es horizontal entre niños, adolescentes, adultos, maestros, deportistas y autoridades, por citar sólo algunos de los sectores que recurren a estas herramientas de vanguardia para expresar sus ideas, debe ser perceptible el enriquecimiento cultural y educativo que reciben los estudiantes a través del aula.

Ha sido característico en los arranques de las administraciones federales de nuestro país, que el Poder Legislativo discuta y apruebe las nuevas directrices en materia educativa, que garanticen el derecho a recibir la educación que posee todo individuo, conforme a lo plasmado en el artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En días pasados, se  logró el consentimiento de las fuerzas políticas en ambas cámaras del Congreso de la Unión para aprobar la reforma educativa, misma que contempla que la promoción y el ascenso de maestros, debe ir de acuerdo con el desempeño mostrado y la experiencia de los docentes. Esta propuesta será analizada y discutida por los congresos locales y deberá ser aprobada por un mínimo de diecisiete de las legislaturas de las Entidades Federativas, para que se pueda concretar esta reforma constitucional.

Un aspecto que debe cobrar especial relevancia en la implementación de la nueva reforma educativa, será el análisis a los contenidos educativos de todos los niveles, tanto preescolar, educación básica, media superior y superior. Es importante que dentro de las asignaturas impartidas en el aula se logre promover la educación cívica de quienes serán los encargados del desarrollo de este país en los próximos años.

Es de destacarse el esfuerzo implementado a partir de hace algunos años por el Instituto Nacional Electoral, a través de la Estrategia Nacional de Educación Cívica para la Participación Democrática 2011-2015, que parte de la elaboración de un informe país sobre la calidad de la ciudadanía en México, elaborado por un grupo de especialistas e investigadores de diversas instituciones académicas, coordinados por El Colegio de México, con la participación del INE, que ha servido como punto de referencia para la reflexión y definición de proyectos y eventuales estrategias a largo plazo para desarrollar habilidades y competencias que permitan a los ciudadanos asumirse como titulares de derechos y poder así incidir de manera informada en la vida pública.

Uno de los resultados que arroja este informe es que las y los ciudadanos que cuentan con mayor nivel de educación, tienden a preferir de manera significativa un sistema democrático sobre cualquier otro. Asimismo, existe una relación positiva y significativa entre el nivel del ingreso de la ciudadanía y su apoyo a este régimen de gobierno y también se refiere en este estudio, que no es suficiente con completar el nivel secundaria, sino que al menos se requiere el nivel bachillerato, para contar con mayores probabilidades de contar con un nivel de capital relacional que permita un mejor acceso a derechos mejorando la calidad ciudadana.

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