Con el relevo en el gobierno, con el triunfo y la designación de Luis Miguel Barbosa Huerta como mandatario electo del estado Puebla se viven tiempos de cambio, nuevos aires de democracia y de la llamada cuarta transformación.

Así es.

Puebla, a partir del triunfo electoral de Morena y de la nueva clase política (el barbosismo), empieza una nueva etapa y una nueva historia.

La clase política tradicional mutará y se convertirá en una familia política con espíritu socialista, de beneficio para la clase trabajadora y para los sectores más vulnerables y desprotegidos.

La intención no es otra que erradicar los vicios de la política tradicional.

El gobierno de miguel Barbosa pretende empatar -lo más pronto posible- el régimen de gobierno poblano con el que ejerce el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y no está muy lejos de lograrlo.

De entrada en la administración pública habrá sorpresas, muchas sorpresas en cuanto a la designación y conformación del nuevo gabinete.

El objetivo es impulsar una nueva estirpe política, con mayor responsabilidad y más entrega a su trabajo que es el servir y apoyar a la gente.

Eso sí, los cargos de mayor peso dicen que prácticamente ya están asignados y renovados.

Los hombres de mayor confianza del gobernador electo, Miguel Barbosa, serán los beneficiados, quienes encabecen las secretarías de mayor relevancia y trascendencia para evitar errores, traiciones y deslealtades.

Porque en el gobierno de Barbosa, como en el de AMLO, no están previstos, ni permitidos los traspiés, mucho menos los abusos, la corrupción y demás vicios que antes permitía el gobierno.

En ese contexto, habrá la exigencia en el estado y en el gobierno de hacer las cosas bien, para beneficio de los ciudadanos.

Los tres poderes de gobierno van a tener que ponerse a trabajar al doble o hasta el triple para cumplir con el mandato de la gente, para hacer valer el voto de los poblanos que decidieron apoyar el gobierno de Barbosa.

Así que todos los gobiernos y ayuntamientos del estado tendrán que mostrar resultados para lograr que el estado acabe con fenómenos como el de la inseguridad, la pobreza y la falta de oportunidades.

Parece un reto muy difícil pero no imposible.

Insisto, se dice que en el basbosismo no se valen los errores, así que habrá que estar atentos.

En ese sentido, llama la atención la alianza pactada entre Miguel Barbosa y Claudia Rivera Vivanco, la presidenta municipal de Puebla, por muchas razones.

La primera, la más fuerte, tal vez, el hecho de que Claudia haya traicionado al hoy gobernador electo desde el inicio de su mandato, incluso desde la elección pasada en la que ganó el PAN.

Me pregunto ¿hasta cuándo la tolerará Barbosa?

¿Cuánto tiempo le dará para rescatar la ciudad de donde la tiene hundida?

¿Qué más tenemos que b si no estamos seguros ya ni en nuestros hogares?

Es triste que la máxima autoridad en la ciudad no responda al llamado, al grito de los poblanos, para proveerlos de mayor seguridad.

¿Es tan fácil lamentar la artera muerte y asesinato de una madre frente a su hija?

¿Tan sencillo como eso, y decir las cosas seguirán como están y a ver qué pasa en dos meses?

Lamentable que tengamos a unas autoridades tan grises, opacas, insensibles ante las demandas de los ciudadanos.

¿Y qué sigue?

¿Ahora tendremos que defendernos con nuestros propios medios?

¿Vamos a tener que armarnos para defendernos?

¿No podremos salir de nuestros hogares ya ni a trabajar?

¿O ya de plano tenemos que adelantarnos a adquirir un buen paquete funerario?

¿Hasta cuándo tenemos que esperar la tan anhelada seguridad, señora presidenta Claudia Rivera?

Y no, no es un tema político sino un reclamo y una exigencia social, de los ciudadanos, de los afectados por los robos, por la delincuencia, por los asesinatos en contra de sus familiares.

Que tristeza que se evada la responsabilidad argumentando un tema político y de oposición.

Ya basta de echarle la culpa al pasado, a quienes ya no están en el gobierno y tampoco son responsables de lo que pasa en el estado.

Las ciudad es responsabilidad del Ayuntamiento de Puebla, la estrategia de sus encargados y las acciones de sus operativos, no hay que buscar pretextos para desviar la atención del problema real.

El no responder las demandas de los ciudadanos y hacerse tonto sí es darse un tiro en el pie porque se traiciona la confianza de los poblanos.

Un par de fotografías con AMLO y con Barbosa no resuelven el problema de fondo en Puebla.

La inseguridad nos está matando y nadie hace un carajo.

A esto y a la incapacidad de muchos de los actuales gobernantes en el estado se debe el cambio en Puebla.

Los ciudadanos estamos hartos de promesas y discursos estériles, engañosos y falsos.

El gobernador electo, Miguel Barbosa, no va a meter las manos al fuego por nadie.

Y en una de esas también aplica aquello de “si no pueden que renuncien”.

Vamos a verlo.

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

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