Algo tendrán que hacer, y pronto, el gobernador de Puebla, Luis Miguel Barbosa Huerta, quien recibe hoy la constancia de mayoría que lo acredita oficialmente como el mandatario por los próximos 5 años y medio, junto con Morena, para que los ciudadanos sigan creyendo en la mentada Cuarta Transformación (4T).

Pero, sobre todo, para que las próximas elecciones no sean un lastre para Morena en la capital poblana y el resto de municipios conurbados en los que perdió recientemente los comicios.

De lo contrario, el 2021 podría ser un año de terror para Morena y para el proyecto de gobierno que impulsa el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Y lo digo porque en ese año se llevarán a cabo elecciones para definir a los nuevos diputados, presidentes municipales y 13 gobernadores que terminan sus gestiones.

El nuevo gobierno poblano, el de Miguel Barbosa, tiene muchos retos por delante y lo sabe perfectamente.

De entrada, se requiere de una cirugía en Morena, de una limpia y de una dirigencia que trabaje de la mano con el gobernador del estado, quien será el primer morenista de Puebla.

Porque Morena actualmente parece ser un partido sin liderazgo.

Ya quedó claro que el triunfador de la elección pasada fue el barbosismo y no Morena, partido que perdió, gracias a las equivocaciones y yerros de sus autoridades, así como de los municipios conurbados, particularmente el de la capital.

La gente, hay que subrayarlo y destacarlo, está decepcionada de la mentada 4T.

Sobre todo de las últimas acciones emprendidas por el gobierno federal, sobre temas como el desabasto de medicinas en el sector salud, la crisis de inseguridad y el nuevo programa de migración y empleo que México prometió a Estados Unidos.

Los traspiés y yerros en la materia han obligado a muchos ciudadanos a manifestarse en contra del guion, de los trabajos y de los planes y proyectos que se siguen bajo el esquema que marca la 4T.

Y Puebla no es la excepción.

La falta de atención de parte de la presidenta municipal Claudia Rivera Vivanco ha generado que la ciudad se colapse en muchos rubros y sectores.

Y lo peor para ella es que la gente ya se dio cuenta de su falta de tacto para gobernar, de su poca sensibilidad para atender las demandas ciudadanas, de que la inseguridad la rebasó y de qué el ambulantaje se sigue apoderando impunemente de las calles.

La ingobernabilidad en Puebla, en conjunto con las pocas o nulas políticas públicas impulsadas para combatir la inseguridad, la corrupción y fenómenos tan graves como el secuestro y el crimen organizado tienen a Puebla metida en una parálisis social.

Una parálisis que podría rebotarle al gobierno de Claudia Rivera tarde o temprano.

Contra este panorama tiene que remar y luchar el gobernador Miguel Barbosa, quien sabe perfectamente que no puede equivocarse, ni mucho menos fallarle a los poblanos porque ya les quedaron a deber mucho en la ciudad.

El barbosismo tiene que actuar con urgencia para evitar que la 4T y Morena se sigan desmoronando en Puebla.

Es momento de que el gobernador electo meta mano en su partido y en su dirigencia para ordenar las cosas.

Es necesario que se renueve de una vez por todas la dirigencia estatal de Morena porque de lo contrario la 4T seguirá sin cabeza, y el gobernador no puede estar haciendo todo el trabajo.

Me pregunto ¿qué le pasa a la 4T?

¿Qué le pasa en el ámbito local y nacional?

Porque las elecciones recientes las ganó el barbosismo, sus operadores, sus protagonistas, y no Morena, ni tampoco AMLO, quien ni siquiera estuvo en la boleta.

Morena todavía no cuaja del todo en Puebla, porque como dice Leo Zuckermann, la organización no ha logrado pasar de un movimiento a un partido político serio y consumado.

El gobernador Miguel Barbosa sabe perfectamente que tiene la obligación de impulsar un gran proyecto de gobierno en Puebla, una hegemonía y una nueva clase política que dé frutos a su propia estructura y visión.

Particularmente, porque no pueden depender del todo de  la figura y el arrastre de AMLO.

Insisto, está de por medio el proceso electoral de 2021, en el que entrará en vigor la reelección.

Así que el gobernador Barbosa tiene mucho que pensar, que planear y que proyectar pero sobre todo tiene que actuar para poder contestarle a los poblanos que se preguntan ¿qué le pasa a la 4T?

Por lo pronto, la presidenta Claudia Rivera debería trabajar a marchas forzadas para evitar decepcionar más a los poblanos.

Debe limpiar, cuanto antes, el cochinero que ya le heredó al barbosismo.

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Ayer, Sandra Izcoa dejó la dirección de Puebla Comunicaciones tras una larga trayectoria en el servicio público, particularmente al lado de la familia Moreno Valle.

En su lugar ya fue asignado Pedro Gómez, quien es un experto en temas digitales y quien acompañó al gobernador Miguel Barbosa desde la campaña pasada, por lo que llega al espacio ideal para poder desarrollarse.

Enhorabuena para Pedro, quien es un profesional en su sector y un hombre leal, trabajador y de confianza para el hoy mandatario.

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

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