Ayer, después de un arduo, largo y difícil camino que en su planeación y ejecución duró al menos dos años, Luis Miguel Barbosa Huerta, por fin recibió -por parte del INE- su constancia como gobernador electo del estado de Puebla.

El máximo cargo político al que pudiera aspirar un poblano, y el cual colocó en sus prioridades desde que inició su larga y muy difícil carrera política.

Porque en política y en el círculo rojo no es tan fácil trascender, tal vez llegar sí pero permanecer, lograr un buen papel en el servicio público, satisfacer a la gente y quedarse en su ánimo no cualquiera lo hace.

Desde luego la famosa Cuarta Transformación, la amistad que el hoy gobernador electo tiene con el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), junto con todo su arrastre y su imagen, ayudaron.

Sin embargo, el mérito de haber llegado a la cima política en Puebla no es de nadie más que de Miguel Barbosa y todo su equipo de trabajo, desde el que tiene el menor hasta el mayor cargo.

El círculo cercano del hoy mandatario electo, su familia y sus hombres y mujeres de más confianza son los que deben anotarse el triunfo y la obtención de la gubernatura.

En particular su esposa, Doña Rosario y sus hijos Miguel y Rosario, quienes son los pilares y las fuerzas del nuevo mandatario.

A todos ellos se debe la salud y entereza de Miguel Barbosa, quien no interrumpió su camino ni siquiera cuando llegó la derrota.

El reconocimiento a su equipo de trabajo y a su familia tiene muchas razones.  

Porque batallaron y lucharon codo a codo para lograrlo.

Porque nadie les creyó cuando lo pensaron y planearon, y a pesar de ello al final lo lograron.

Porque no decayeron en su ánimo cuando el morenovallismo les echó la maquinaria encima.

Porque nadie retrocedió, ni mucho menos renunció ante las amenazas al proyecto trazado por Barbosa.

Porque todos, a pesar del descalabro propiciado, permanecieron unidos, solidarios, más fuertes y cercanos a su jefe, el gobernador electo.

Es el círculo cercano de Barbosa, el equipo de mayor confianza y trabajo, al que se debe el mérito y la gubernatura.   

Así que a partir de ayer empezó una nueva etapa para Puebla.

Barbosa asumió ya el poder y las riendas del estado.

Muerto el rey, viva el rey.

Lo que sigue es empezar a tomar decisiones, a completar el equipo de trabajo, el gabinete y la reestructura del gobierno en Puebla.

Los primeros designados ya fueron nombrados: Verónica Vélez Macuil (Directora de Comunicación Social), Abelardo Cuellar Delgado (Secretario del Trabajo) y Rodrigo Osorio Díaz (Secretario de Economía).

El gobierno de Barbosa será un gobierno de puertas abiertas.

Y para ello requiere de hombres y mujeres de izquierda, sensibles, luchadores sociales y cercanos a la gente. Eso es lo que el mandatario quiere y esa silueta tendrá el gabinete.

Así que en los próximos días se irán perfilando algunos otros nombres de quienes integrarán la estructura de la administración barbosista, por lo que habrá sorpresas y cambios contrarios a lo que muchos hubiesen esperado.

El gobernador electo Miguel Barbosa desea garantizar la gobernabilidad en el estado, el combate a la inseguridad para que esta disminuya y logre controlarse.

Para ello desea hacer equipo con los gobiernos municipales y con los ediles que den resultados.

Va a impulsar una estrategia apoyada por los diferentes niveles de gobierno y por sus aliados, sin embargo tampoco dará un cheque en blanco a quienes no cumplen con su trabajo y con beneficiar a los ciudadanos con políticas públicas efectivas.

Y es que los resultados que pretende dar Barbosa a los ciudadanos son a corto y mediano plazo, así va a trabajar en conjunto con los ediles poblanos.

En particular, el interés está puesto en la capital poblana, donde la presidenta Claudia Rivera Vivanco -desde que inició su gobierno- no ha logrado conectar con los ciudadanos.

En puebla capital se pretende reforzar la seguridad con apoyo del estado y de la federación.

El nuevo gobierno poblano tiene la intención de contrarrestar la inseguridad mediante estrategias bien definidas, las cuales muestren resultados inmediatos y no metas a dos, cuatro o siete meses como lo ha hecho Claudia Rivera.

La promesa del gobernador electo Barbosa, de no fallarle a los poblanos, se va a refrendar con acciones y resultados, por ello firmó y publicó la carta en la que dice que ganó la reconciliación el pasado 02 de junio.

Puebla por fin va a estrenar gobernador, y lo hará después de tantos líos y terribles escenarios.

Ojalá que esta vez ya nos vaya bien a los poblanos porque ya nos lo merecemos.

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

DEJAR COMENTARIO

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre