Algo que debe tomar muy en cuenta el gobernador electo de Puebla, Luis Miguel Babosa Huerta, para poder tener una estrategia efectiva de gobierno, incluso en el tema mediático, es cuidar la campaña de cambio que está impulsando en su gira de agradecimiento.

Y es que me parece una buena estrategia el anunciar que habrá una limpia en la administración pública para lograr la transformación del régimen político en Puebla y del sistema jurídico denunciando sólo a los aviadores del sistema.

Empero, me parece que podría convertirse en un error con serias consecuencias el hecho de que se anuncie que próximamente en la entidad ya todo estará bien cuando hay muchos problemas y muy graves, heredados por gestiones pasadas y por las actuales autoridades a las que parece no interesarles tanto el bienestar de los ciudadanos.

La limpia que se anunció en Puebla Comunicaciones, por ejemplo, no es nada en comparación con escándalos registrados y denunciados en el pasado como el enriquecimiento de exfuncionarios como Jorge Aguilar Chedraui.

Porque a los poblanos no se nos olvida que durante el paso de Jorge Aguilar por la Secretaría de Salud, en el sexenio morenovallista, se denunció que el saqueo en aquella dependencia fue superior a los 400 millones de pesos.

¿Y eso quién no lo va a investigar?

Porque nunca se aclaró pero tampoco se nos olvidó.

El combate a la corrupción, y el apostarle a su erradicación total en tan sólo 6 años o 5 y medio, implica un riesgo muy alto, y allí está el claro ejemplo del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien hoy está pagando el precio -en la baja de su popularidad- de haber prometido mucho en tan poco tiempo.

Las consecuencias de haber anunciado que en el país todo cambiaría de la noche a la mañana a partir del inicio del actual gobierno federal fue un error muy grave.

Una equivocación que hoy en día está teniendo consecuencias igual de delicadas simple y sencillamente porque las cosas, las formas, los esquemas y vicios de un régimen político tan corrupto como el del país no se cambian de la noche a la mañana.

Y menos si es se utilizan las mismas medidas nocivas del pasado como las adjudicaciones directas en materia de obras y suministros.  

El gobernador electo de Puebla tiene mucho camino recorrido en política y debe ser un poco más cauteloso a la hora de prometer, sobre todo porque los ciudadanos, de la capital y sus alrededores al menos, están desencantados con Morena y con la Cuarta Transformación (4T).

Y están decepcionados mayormente por obra y gracia de la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, quien se ha encargado de echar a perder la buena reputación de la 4T con sus decisiones equivocadas.

Porque nadie olvida que Morena perdió la pasada elección en la capital y en casi toda la zona conurbada donde gobierna su gente.

Así que el mandatario electo podría ganar más informando que corregirá acciones de gobierno equivocadas como las impulsadas por el Ayuntamiento de Puebla, por Claudia Rivera y por otros ediles que no han logrado satisfacer las necesidades de la gente.

El tema de la inseguridad es el mejor ejemplo de los errores garrafales cometidos por los ediles de la 4T.

La ciudad de Puebla, por ejemplo, es un municipio en el que la delincuencia organizada está ganando la batalla sin ningún problema.

No hay día en que no se registre un asalto violento, un muerto, un ejecutado, un descuartizado, una mujer asesinada, agredida, un error de gobierno, una declaración equivocada, una pifia de la edil, en fin.

Los poblanos estamos hartos de los malos gobiernos y estos insisten en seguirnos quedando mal.

Si le rascan en el gobierno seguramente encontraran aviadores no sólo en Puebla Comunicación sino en todas y cada una de las dependencias que integran la estructura estatal.

Me parece que el gobernador electo podría darnos peces gordos y responsables directos del saqueo a las arcas del gobierno en el sexenio morenovallista y hasta de la administración marinista.

Puebla es un estado complejo y con muchas necesidades, una entidad que requiere de una verdadera ingeniería de gobierno para que sus autoridades sean más efectivas a la hora de ejercer el poder y respondan automáticamente a las demandas de los poblanos.

Si verdaderamente se desea un cambio entonces hay que empezar por educar a la sociedad en todos los sentidos, hasta para cuidarnos en lo personal.

No hay que dividir a los poblanos en buenos y malos, en fifís, en neoliberales, en morenovallistas, marinistas o de cualquier otro grupo.

Si se anuncia que habrá apertura del gobierno pues que la haya verdaderamente, y si se ataca a la corrupción pues que se combata con todo y sin excepciones.

Esto seguramente le daría al gobernador electo, Miguel Barbosa, mucho más puntos a favor y el total reconocimiento de la gente.

Las elecciones del 2021, sin duda, serían pan comida para el barbosismo.

¿A poco no?    

posdatasintesis@yahoo.com.mx

poncharelazo@yahoo.com.mx

En twitter: @poncharelazo

DEJAR COMENTARIO

Por favor, escribe tu comentario
Por favor, escribe tu nombre