Las últimas elecciones presidenciales concurrentes representaron un hito en la historia electoral de nuestro país, los procesos electorales más grandes de nuestra historia reciente se enmarcaron en un contexto social representado por la influencia de las ideas de cambio y la necesidad de asegurar los principios de transparencia, combate a la corrupción y rendición de cuentas para la consolidación de nuestro sistema democrático. 

El modelo electoral puesto en práctica en dichas elecciones fue el planteado al aprobarse la reforma electoral del año 2014, donde se instituye el nuevo entramado institucional y funcional del Sistema Electoral Nacional que operó a través del Instituto Nacional Electoral (INE), la amplia red de ciudadanos, instituciones, observadores, entre otros actores que brindaron certeza a las elecciones. 

Una vez entrado el nuevo modelo de austeridad planteado desde el Ejecutivo Federal y aplicado a diferentes ámbitos de la vida pública nacional, comenzó un proceso de depuración y aplicación de este principio. El Sistema Electoral Nacional no puede ser la excepción a esta medida, el principio de austeridad aplicado a los procesos electorales debe racionalizar los gastos de nuestros procesos, así como los gastos en las campañas para contribuir a la transparencia y confiabilidad de nuestro sistema democrático. 

En este escenario, los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) tienen un rol central de acuerdo a su función de llevar estos principios al ámbito local. El modelo de austeridad de los OPLES requiere atender los principios de independencia, imparcialidad, certeza, objetividad, legalidad y máxima publicidad, respetando sus atribuciones y autonomía otorgadas por la Constitución Federal. 

A las autoridades electorales locales nos corresponde seguir trabajando y defender el logro de la certeza en los procesos que desarrollan estos organismos en el ámbito local y la eficiencia de sus funciones en el terreno electoral; es decir, los institutos electorales locales pueden brindar la oportunidad de procesos democráticos certeros y cercanos a la realidad de cada entidad, respetando siempre, sus atribuciones y los principios de austeridad y transparencia planteados desde el ámbito federal. 

Ante una eventual reforma electoral, existen en mi opinión dos aspectos que al mismo tiempo de abaratar las elecciones, abonarían en fortalecer la certeza de las mismas: 1) la implementación del voto electrónico en las elecciones locales, siguiendo las experiencias pioneras de Coahuila, Ciudad de México y Jalisco; y 2) considero conveniente entrar al análisis de la necesidad de implementar el PREP, ya que se podría reglamentar desde el ámbito nacional para que los Cómputos Distritales y Municipales en todas las elecciones locales del país inicien la misma noche de la elección, al concluir la jornada electoral, fortaleciendo el Conteo Rápido como programa de resultados preliminares, que es muy certero, considerablemente más barato y podría quedar a cargo de la autoridad electoral nacional. 

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