Ayer hablé con Jorge Gordillo, director de Análisis Económico de Cibanco, al respecto del ritmo de la economía mundial y primordialmente de las expectativas de México ahora que está caliente la polémica de si el país entró en una recesión técnica.

El economista me explicó que desde el inicio de la nueva administración ya preveían que habría dos aspectos difíciles de sortear y de desligarse: 1) Históricamente se crece poco durante el primer año de gobierno (al menos existe un patrón en los últimos tres inicios de sexenio) y; 2) hay una pérdida de confianza y aumento de la incertidumbre entre los inversionistas por decisiones durante el periodo de transición y en los primeros días del nuevo gobierno.

Bajo esa lógica, Gordillo considera que la desaceleración en el primer año de un sexenio es explicada principalmente por subejercicios del gasto público ante la curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios y una menor inversión privada, en espera de conocer las nuevas reglas del juego del gobierno entrante.

“Internamente hubo factores que, aunque con impacto negativo limitado, le jugaron en contra al desempeño de la economía mexicana. En particular, la huelga en las maquiladoras en el Norte del país, los bloqueos a las vías férreas en Michoacán, el desabasto de combustibles por el combate al huachicoleo y retrasos en los cruces fronterizos de mercancías con Estados Unidos por las amenazas de Trump”.

¿Hay o no hay recesión técnica? Para el directivo, para que este fenómeno se presente es necesario observar una caída significativa de la actividad económica que se extiende por toda la economía en su conjunto, que dura más que unos pocos meses y que sea normalmente visible en el PIB real, el ingreso real, el empleo, la producción industrial y en las ventas al menudeo y mayoreo.

Por consiguiente, en voz de Gordillo, no hay aún elementos suficientes para confirmar la recesión. A pesar de que existen signos de debilidad en la economía, sobre todo en construcción y minería, hay señales mixtas en las manufacturas y crecimientos positivos en el sector consumo: en cuatro de los últimos cinco meses, esos dos indicadores han reportado tasas positivas.

“Esto no significa que si el deterioro económico se intensifica, el país no pueda entrar en una recesión. Nuestra estimación de crecimiento del PIB 0.6% para todo 2019 está sustentada en que se registrará un ligero rebote en la actividad económica durante la segunda mitad del año”.

Gordillo prevé que el subejercicio del Gobierno Federal reducirá y empezarán a fluir los recursos financieros para algunos proyectos prioritarios de la actual administración como el aeropuerto en Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas.

Medidas contracíclicas como las anunciadas por la SHCP de apoyos a la economía por cerca de 500 mil millones de dólares, envían el mensaje de que al gobierno le preocupa el bajo crecimiento y quieren sentar bases para empezar a cambiar el sentimiento pesimista entre los inversionistas.

Ahora bien también tenemos la variable Estados Unidos, el economista señaló que para evitar un deterioro adicional en México se requiere que la economía estadounidense mantenga crecimientos como hasta ahora, con crecimientos alrededor de 2.0%, para impulsar las exportaciones mexicanas allende las fronteras.

A COLACIÓN

También hay preocupación en Europa porque la economía está entrando en una fase de estancamiento. Hay una visible ralentización en las economías europeas, sus crecimientos marginales no han logrado revertir el desastre socioeconómico fruto de los largos años de frenazo en el PIB, países en los que antes se hablaba de excluidos o marginados hoy recaban estadísticas de pobreza desde la España mediterránea hasta la Francia de Macron y la Alemania de Merkel.

La economía europea acusa síntomas de debilidad, ayer Eurostat dio a conocer que el PIB de la UE creció marginalmente 0.2% en el segundo trimestre del año; le afecta la reducción de la demanda mundial, la guerra comercial y una espiral de incertidumbre con inversores y empresarios retrasando sus decisiones de hacer negocio.

En Europa la preocupación actual no es el ritmo de Grecia sino la atonía de Italia que ha entrado en recesión técnica, se trata de la cuarta economía de la UE.

Estrujada por los dos polos del populismo, el de izquierda y derecha que gobiernan en coalición,  el país de la bota cerró el año pasado con una caída de su PIB en el tercer y cuarto trimestre del 0.1%, respectivamente; para este primer semestre, de acuerdo con el Instituto de Estadística de Italia, el PIB se ubicó en el  cero por ciento.

Como tal la UE desacelera y en su conjunto la economía global también, según el FMI  este año “alrededor del 70% de la economía mundial, medida por el PIB, experimentará una desaceleración”.

Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales

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