El rector de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), Emilio José Baños Ardavín, dijo que en esta nueva encrucijada que vive el país y el estado con nuevos gobiernos, conviene como universitarios ser autocríticos. 
 
Y es que, durante su informe 2018-2019, el directivo dijo que si en el pasado reciente no se ha avanzado en ese rubro ha sido por acción u omisión de gobiernos, y también de gobernados; “porque hemos balconeado la vida”.
 
“Es por ello que hoy queremos asumir con radicalidad el espíritu característico del universitario: meternos de lleno en la vida, como diría Francisco. 
 
Por lo tanto, delineó que la Upaep, aportará, desde una mirada crítica, el talento y la sana insatisfacción que surge de atestiguar realidades que no nos gustan, pero que lejos de retraernos nos impulsan a dar un paso al frente. 
 
“Saber para transformar y trabajar incansablemente, con la alegría y arrojo característicos de los jóvenes, por la búsqueda de la tan anhelada unidad, desde la diversidad”, precisó el directivo.

Baños Ardavín agregó que en este siglo XXI, se tienen identificados al menos tres momentos esperanzadores, pero que se han truncado precisamente por la forma en que se han aproximado a la realidad.
Describió que en el año 2000, en la primera transición democrática, la euforia del cambio pronto se vio pasmada ante los retos que la realidad multiforme del país demandaba. Todavía en 2006 se abría otra ventana de oportunidad con las reminiscencias de la alternativa democrática; pero en esa ocasión prevaleció una visión miope, y en ocasiones selectiva de la realidad, una perspectiva a modo. En el año 2012, ante el malogrado cambio, se abrió un nuevo espacio de oportunidad para una supuesta regeneración de la institucionalidad; poco tiempo transcurrió para que saliera a la luz cómo retorciendo la realidad en favor de intereses de grupo y particulares, caímos en un nivel de corrupción prácticamente institucionalizado.
En tanto, a partir de 2018, con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se ha presentado una nueva oportunidad que surge de la audacia de un líder que supo recoger gran parte de los aspectos más acuciosos de la realidad de nuestro México, y que exigen, en efecto, una transformación profunda.
“A poco más de nueve meses de ejercicio del poder, los hechos y los dichos de la nueva administración permiten advertir algunos aciertos, pero también los grandes riesgos que de no atenderse derivarán en un proceso fallido más. Hoy el peligro radica en la tergiversación de la realidad y los cauces para transformarla”, sentenció.
Dijo que ninguna idea supera a la realidad; “cuando se pretende manipularla o desconocerla, no se diga ignorarla, la realidad nos desnuda; puede ser incluso despiadada. Ése es el gran fallo de las ideologías, de derechas e izquierdas por igual: distorsiones y reducciones de la realidad, que además pretenden imponerse como pensamiento único, despreciando la diversidad”.

Por el contrario, cuando la realidad es asumida, Baños Ardavín, indicó que resulta ser una gran aliada: es entonces cuando se abren rutas certeras para una transformación genuina. No se trata de construirlo todo, para acabar edificando nada. La esperanza de transformación requiere de humildad para abrazar toda la realidad, con sus bondades y sus fallos, y capacidad para encausarla con la participación de todos los actores. 

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