“…Cuando un amigo se va, una estrella se ha perdido… Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo…” Alberto Cortez

Lamento mi ausencia en esta columna tan querida por mí, pero mis estudios de doctorado en psicología y mi re incursión a la radio, entre tantas tareas como la docencia, han provocado esta dolorosa ausencia, que espero que no se prolongue más. Sin duda, este septiembre, además de llenarnos de orgullo y patriotismo como cada año, celebrando y conmemorando nuestra independencia de México, este año 2019 también nos deja una gran tristeza en el alma, porque se ha llevado a dos grandes amigos, uno, icono del periodismo “Don” Mauro González Rivera –como muchos jóvenes lo llamábamos desde hace tres décadas- y al distinguido líder de la política juvenil de los años noventa, Carlos Bolaños García, ambos dejaron un gran legado y ni qué decir del afecto y la amistad, que hoy tanto provoca extrañarlos.

CARLOS BOLAÑOS GARCÍA

Murió muy joven, a los cincuenta años, politólogo de profesión y maestro en administración pública, hijo del distinguido periodista, conocido en el medio como Don Pepe Bolaños Gómez, siempre fino en su trato y director en su tiempo del periódico vespertino, La Voz de Puebla, y de Margarita García, mujer siempre amable y madre ejemplar. Él además de ser líder juvenil partidista, se desenvolvió en su vida profesional en diversos cargos en la administración pública y con gran creatividad y esfuerzo, se desarrolló en su empresa familiar.

Carlos Bolaños en su juventud fue un líder nato, inteligente, audaz, alegre, amable, fino en el trato como su padre, con un gran sentido del humor, buen amigo, leal, solidario, compasivo. Fue la primera persona que me invito a participar en la política, cuando yo apenas tenía 20 años, su amistad me ayudó a descubrir mi gran pasión hacia el arte de gobernar, que disfruté mucho en mí juventud y que con el paso de los años fui descubriendo su complejidad y sus sinsabores.

Carlos en sus tiempos de juventud además de brillar por su liderazgo juvenil en la filas de la política partidista, logró consolidar un grupo político de jóvenes profesionistas, talentosos, brillantes, idealistas, con ganas de cambiar el mundo y ver un país mejor, comprometidos, profesionales, entusiastas, instruidos, que en los años noventa, lograron una efervescencia política en las filas juveniles priistas muy interesante.

Dicho grupo de jóvenes, liderados por Bolaños García, -y al que yo pertenecía-, realizaron diversos eventos importantes, como congresos y conferencias con periodistas, políticos, legisladores, además diversos eventos culturales, sociales, deportivos, jornadas médicas, encaminados en beneficiar a la juventud y la población en general, logrando impactos positivos en esos años.

Además este grupo de jóvenes, obtuvieron presencia importante en los medios de comunicación poblanos, de quienes tenían su apoyo y respeto, ganando por su talento un espacio merecido en la prensa, porque muchos de ellos eran amantes de la pluma, logrando plasmar sus ideas políticas y frescas posturas ideologías por medio de la columna diaria llamada Generación XXI, publicada en diversos periódicos locales.

También incursionamos a la radio, recuerdo cuando Rafael Cañedo Benítez, en el año de 1993, aceptó el proyecto, y me dio la oportunidad de transmitir el primer programa político juvenil al aire, el cual titulé “Jóvenes en el Cambio”, en la HR 1090 de A.M., y que una servidora Vicky López Olvera condujo y dirigió por cuatros años; donde hablábamos de diversos temas, principalmente de lo que más nos apasionaba, la política, por años logramos convocar a representantes de diversas asociaciones civiles de jóvenes y de distintos partidos políticos,-sinceramente, éste logro nunca lo he vuelto a ver-.

El grupo político inicial de Carlos, fue pequeño, después creció de manera importante, ellos eran Pablo Díaz Romano, Rosa María Muños Ortiz, Adrián Becerril, Libya Carrillo, Luis Oviedo, Román Sánchez Zamora, Rodrigo Soto, Fernando Inchaustegui, Pompilio Montesinos y una servidora Vicky López Olvera, después se agregaron otros talentos como Armando Cordero, Gumaro Sandre, Enrique Hernández, Felipe Inchaustegui, Sandra Montalvo, Mundo Vázquez, Paty y Gema García, Ricardo Gómez, entre muchos otros jóvenes que se unieron a este gran proyecto político, que al pasar de los años, se fue debilitando porque varios decidieron centrar sus vidas en la formación de sus familias e incorporarse a diversas área laborales acordes a su profesión.

Sin embargo, el hecho de que cada uno eligiera un camino distinto, no quebrantó la amistad, sino por el contrario ha perdurado a lo largo de treinta años, y esta experiencia juvenil unida por nuestro amigo Carlos Bolaños marcó nuestras vidas y nuestros ideales para siempre, y permeó en nuestro desarrollo personal y profesional; fue una gran escuela que nos forjó como adultos comprometidos y responsables, lo recordaremos por esa espina que dejó en nuestro corazón de ser idealistas, y por querer ver un país mejor y trabajar a diario por esa causa.

Gracias amigo, por tu amistad, por tu cariño, por ese legado de amar la política y de interesarnos por ella, de prepararnos, de inspirarnos, de informarnos y transmitir eso a nuestros hijos y a las nuevas generaciones. Gran amigo, hijo, empresario, buen padre. ¡Te vamos a extrañar siempre y más, esas tardes de café, de charlas inacabables, de política, de anécdotas, de vino en Atlixco, no las vamos a olvidar nunca!

MAURO GONZÁLEZ RIVERA 

A Don Mauro lo recuerdo desde hace treinta años, cuando yo, como una periodista principiante me acerqué a él para que me permitiera escribir mis primeras columnas, él siempre amable y con una gran fe en los jóvenes, sin pensarlo, me abrió las puertas del periódico que dirigió por mucho tiempo: Momento Diario. También recuerdo con nostalgia que en esos años nos recibía con agrado, el dueño de ese medio, el siempre amable Baraquiel Alatriste, quien a diario estacionaba a las puertas del matutino, un bellísimo deportivo rojo, que yo admiraba.

Poco tiempo después, al convertirme en la Secretaría de Comunicación Social de un organismo político juvenil –del cual Carlos era el dirigente-, recuerdo que Don Mauro siempre difundía con entusiasmo todos nuestros boletines de prensa y mandaba a sus reporteros para cubrir los innumerables eventos políticos, culturales y deportivos que organizábamos en esa época. -Siempre contábamos con su gentil apoyo, y por qué negarlo, también de otros medios-.

Una persona bien nacida, nunca olvida el apoyo de quienes en nuestros años mozos creyeron en nosotros y nos tendieron la mano; tampoco olvidaré cuando recibí su apoyo para imprimir mis ejemplares de tesis de licenciatura en ciencias de la comunicación, en la institución que él dirigía de comunicación social.

Nunca olvidaremos a un Don Mauro siempre informado, amable, dispuesto ayudar, un hombre que creyó y apoyo a los jóvenes de su tiempo, dándoles espacios para que escribieran sus ideas, y obsequiando un ejemplar diario para que estuvieran informados. Yo sé que fue y será un ícono del periodismo, distinguido por su solidaridad, buen trato, y de amor a su labor diaria de informar, ejemplo para las nuevas generaciones, como también lo es el buen Gabriel Sánchez Andraca, -su colega-, quien también merecerá un espacio en esta columna.

Estos son recuerdos y añoranzas de juventud de quien escribe esto, y que no quiere que queden en el olvido, por eso con orgullo te invita a que las leas y las recrees conmigo, y sobre todo que disfrutes su lectura. ¡Hasta la próxima!

Cualquier duda o comentario a mi correo vicky_barbara@hotmail.com, y te invito a que visites la página de Facebook de Eva y Lilith comunicaciones, radio y prensa.

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